El descanso es algo bueno y necesario. Pero tenemos demasiada motivación.

El sábado me reúno con Jorge, mi habitual compañero de cordada, quien estuvo conmigo en los alpes en verano. De camino a Riglos vamos decidiendo qué vía hacer. Por fin optamos por La fiesta de los bíceps a la Visera, la cuál yo ya había escalado años atrás pero como vale la pena repetirla, acepto.
La idea es ir en libre todo lo que podamos, pero a veces no podemos con tanto como quisiéramos. Yo encadeno un par de 6c’s y me doy por satisfecho, pero el titán de Jorge, maestro de la pila, se hace prácticamente toda la vía a vista, salvo un par de pasos.

 Os dejo el video en que encadena el largo nº 6, que es un 6c+ increíble:

 Bueno, hasta aquí todo normal, foto cimera, los dos contentos, nos ponemos a bajar hacia el coche.

De camino al coche nos ponemos a divagar a ver qué podemos escalar al día siguiente, ésto sí, esto no.. Venga qué narices, vámonos al Midi d’Ossau que mañana creo que dan bueno. Eso implica ponernos a andar esa misma noche hacia la muralla de Pombie.
La vía escogida es la ‘Jolly’ hasta el circo gris. A las 10 de la noche encendemos los frontales en el parking del portalet y nos ponemos a andar. La noche no acompaña, una niebla espesa casi nos hace perdernos, pero en hora y media nos plantamos en los vivacs del Midi. A parte de niebla ha ido cayendo un poco de ‘calabobos’, que nos ha dejado con la ropa húmeda y con cara de bobos, por no coger el goretex.
Sin mucha prisa nos despertamos a las 7 h30 y nos ponemos en marcha. Iniciamos la vía por los largos iniciales de la SurEste. Después del segundo largo divisamos arriba a la derecha el escudo naranja por donde pasa la vía Caramba abierta por Ravier, pero nuestros planes son hoy menos ostentosos. 

 Salvo en algunos momentos puntuales el día es gris y sopla un viento frío que nos deja pajaritos.

Continuamos por el diedro chimenea, la gracia de la vía, que son tres bonitos largos de fisuras y diedros majos. El último largo de 6a lo pasamos como podemos, debido a nuestra baga técnica de los cerrojos, pero los disfrutamos.

Una vez arriba buscamos los rápeles de la Surploms, y nos descolgamos cual flor de loto hasta el suelo rezando al dios de los pitones franceses que se apiade de nosotros al bajar, y se queden quietos ahí donde están. Hemos llegado al suelo. Bonito par de actividades en dos días y dos paredes bien bonitas y diferentes. Hagamos esto mientras nuestras lumbares y nuestros dedos nos permitan. Besa o mata.
Un saludo