Después de un intento fallido el año pasado, me reúno con Jorge en Torla para atacar esta famosa vía, abierta en los años cincuenta. Cuando casi hemos completado la aproximación vemos neveros en nuestro entorno. Se nota que las nevadas han llegado tarde este año.

Salimos del zócalo, parte inicial de la vía, que discurre por una zona herbosa.

Después de dos largos verdes de acercamiento tocan otros dos largos de V que nos acercan a la famosa de chimenea, el 6a más duro que se conoce.

Las vistas son magníficas en un día caluroso como el de hoy.

El azar dicta que me toque a mi encaminar el largo de los dos espejos paralelos.

Lo supero sin mucha dificultad, en un trabajado estilo ‘libre calatán’, pues ya se a lo que me enfrento.

Jorge tira el siguiente largo, algo desplomado y de buen canto excepto por un paso de equilibrio.

Éste le deposita en una curiosa reunión donde se sienta sobre un bloque.

Continuamos con un bonito largo de quinto. Posteriormente Jorge empalma sin saberlo el largo de las travesías a izquierda y a derecha con el siguiente, yendo  por lo recto por un par de clavos y un fisurero abandonado.

Ya solo me queda a mí una chimenea picante que no me deja darme la vuelta (seré yo ancho de caderas?), y que me encamina,

 ante la duda de cuanto faltará, a ver un claro cielo azul, que nos indica que hemos completado este itinerario histórico.

Un saludo!